Mujeres extraordinarias (del otro lado del charco) Doña Marina, Malinalli, Malinche I

Doña Marina en castellano, Malinalli Tenepal en nahuátl, es el nombre de la princesa mexicana nacida muy cerca de la región veracruzana de Coatzacoalcos (como Salma Hayek), traductora del maya y el nahuátl, al castellano, para el conquistador Hernán Cortés, la primera diplomática mexicana, esposa y madre de sus hijos.

Malinalli significa hierba para hacer cordeles. Tenepal quien habla con mucha vitalidad. El primero es un nombre propio femenino en honor a la diosa de la hierba, el segundo se le adjudico después de que empezó a hablar, por su gran elocuencia y como se vería más tarde su capacidad de comunicación, no solo de traducción literal, si no de códigos entre el viejo y el nuevo mundo.

Esta gran mujer, que fue la unión entre dos mundos, la visionaria del actual paradigma, La Malinche es la que comprende este nuevo paradigma y por eso se convierte en una diplomática, en este puente entre el nuevo y el viejo mundo, pero sobre todo vislumbrar, que el mundo a partir de ese momento se iba a transformar y nunca volvería a ser el mismo.

Hija de la realeza, fue vendida a un grupo de comerciantes, por ser un estorbo para la nueva familia de su madre, que parece ser, eran de lo zona maya y ahí es donde aprende esta lengua, su lengua madre era el nahuátl, que era la lengua que se hablaba en todos los territorios gobernados bajo el Imperio Azteca. Cuando llegaron los conquistadores a esta zona, a el Golfo de México, les regalaron joyas, comida y diez mujeres jóvenes y bellas, La Malinche era una de esas diez.

La Malinche es un mito mexicano. En los últimos tiempos, se ha investigado más sobre de ella, sobre todo las escritoras e investigadoras del siglo XX, y en especial las mujeres miradas y nacidas en USA,, para poder reconstruir este mito que ha sido criminalizado por la cultura popular mexicana como la traidora, la que le abrió las piernas a los españoles o en el caso de otras como la víctima de violación de la conquista. Con esto quiero decir que La Malinche viene a ser el chivo expiatorio, mujer, que sirve para la reconstrucción y justificación de un pasado sangriento y triste, exento de hombres, donde más que revisar los fallos de la historia, tanto del Imperio Azteca, cómo del Imperio Español, hacen una sintaxis que igual que el modelo cristiano, culpa a la mujer del pecado original, iniciando una cultura machista, en el que la belleza y la sensualidad de las mujeres desencadena guerras y muertes. Una visión misógina, que oculta los verdaderos reveses de la historia más reciente.

La Malinche es un personaje que me fascina, me obsesiona y me apasiona. Ninguna de los relatos que hacen de ella, sobre todo escritoras y escritores contemporáneos me satisface. O es perversa o es una víctima, la dicotomía machista por excelencia. Difícil imaginar a una mujer hermosa, culta e inteligente, veraz, en esa estrella descripción. Una mujer que enlazo dos mundos totalmente distintos, que los acercó uno al otro, una mujer que tuvo la inteligencia de comprender los dos mundos en su complejidad y los tradujo, una mujer que no podemos valorarla por su sufrimiento, ni por su maternidad, eso sería minimizarla, hacer de una feminidad fuerte y decidida, una feminidad arrollada por sus circunstancias sin poder influir en su realidad tal como ella lo hizo. Una mujer que vio la oportunidad con su saber, de que las mujeres no estuvieran en un segundo plano así como ella lo demostró.

-Hernán, no te quites la armadura enfrente de los mexicanos

-¿Porqué?

-Se van a dar cuenta de que eres un hombre y no un Dios.

La culpa es de los Tlaxacaltecas, Garro Elena

Continuará…

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