Noches de ensueño

Hola

Hoy haré una excepción respecto a la línea de post´s que estaba haciendo, sobre mujeres grandiosas.

Hoy voy a contaros una experiencia que tuve este pasado sábado con una persona que al paso del tiempo le estoy cogiendo cariño y aprecio, así como admiración y respeto.

Me pidió un servicio que aunque no lo crean no es usual, nada del otro mundo, una sesión de sexo anal.

Creo hay varios tabúes y al uso del tiempo en mi experiencia voy descubriendo por que, en mi experiencia bisexual, porque sé que las experiencias de compañeros trabajadores gay´s es la más recurrente y está totalmente normalizada

Está práctica está relacionada entre las mujeres heterosexuales de forma escatológica, así como de sumisión y en casos a mi parecer, extremos, con una idea casi, de violación.

Algunos hombres heterosexuales, se sienten inseguros con está práctica, sobre todo por el tiempo de que el miembro ha de estar erecto, muchos se ponen nerviosos y puede ser que no lleguen a tener erecciones solamente de pensar que quizá no den la talla, algo por supuesto, absurdo.

Como es común, no desarrollamos nuestra sexualidad como deberíamos, por estos dos factores y por más, como la religión y su asociación entre sexo y pecado, la dura carga matrimonial, la monogamia y hasta el miedo de contratar a una profesional. Bueno, no me enrollo más.

Este caballero cliente mío después de un par de años de solicitar mis servicios, todos bastante comunes para este sábado me pide el sexo anal, como saben está dentro de mis servicios y tengo experiencia, en mi vida personal pero también frente a las cámaras.

Es verdad que está práctica no es nada fácil y se puede complicar tanto que si no se hace de la manera adecuada, puede llegar incluso a frustrarse totalmente, pero con una profesional es difícil ya que los guiamos y en lo personal disfruto muchísimo si el tamaño del pene es standard de esta región del mundo.

Un cliente a decir, con cariño exigente, como sabe fui stripper, me ha pedido una lencería especial y le he bailado varias canciones, en medio de un delicioso cava y mucha complicidad, se le veía feliz y eso me animaba a seguir haciéndolo mejor.

Hasta que pobrecito mío ya no aguantaba más el pobre y me preguntó que posición era la que más me gustaba, le dije que el escogiera, me pidió que me quitara la ropa YA (sí, así me lo pidió) y me pidió permiso para hacerlo en el mismo salón de su casa, me colocó frente al frigorífico de pie, con los brazos apoyados en la parte de arriba, me dijo que era lo mas fácil para los dos, al estar el ano, más arriba que el coño, si me ponía a cuatro patas ( como en todaaaas esas horribles películas de porno machistas) a él, le quedaba muy arriba y tenía que hacer acrobacias para poder penetrarme.

Voy a hacer muy sincera con ustedes. Como buena profesional he de trabajar la sesión, en la que soy la parte activa, porque me gusta y porque creo que es como a mi manera muy personal de forma de trabajar, es como debe ser.

En está ocasión trabajé poco y disfruté muchísimo. Estar con un hombre de tal nivel de sensibilidad, de respeto y de conocimiento, es muy gratificante, la relación se hace casi por sí sola y el sexo es muy satisfactorio. Los seres humanos, somos muy inexpertos en el sexo, así que cuando encuentras a una persona capaz de dejar llevarse por sus fantasías y deseos más inmediatos, pues es, qué decir: el nirvana.

Me empezó a penetrar suavemente, ya que al principio, duele un poco, al ser un orificio estrecho, lo hizo con tal cuidado que apenas percibí dolor. Han de saber que en esa primera parte en la que hay dolor, como en muchas otras prácticas, sobre todo de BDSM, el dolor se va transformando en placer, algo, innombrable, el ano se va adaptando lentamente al miembro que lo visita, y la mente empieza a viajar a la velocidad de la luz, entonces se introducía más en mi, pero también por que mi cuerpo lo pedía y su cuerpo lo leyó. Y así empezó el movimiento y yo empecé a gemir, a gemir a gemir como una perra del placer que me estaba dando, y estos gemidos desde lo más honesto de mi ser, a él, lo estaban poniendo a mil, sentía como su polla se iba haciendo más gruesa y como cambiaba el ritmo con el que me iba cabalgando, si, cabalgando, me sentía libre y mi mente empezó a fabricar un escenario mítico donde corría por un campo verde, lleno de luz de primavera….

Continuará

 

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