Papi, continuación

-Vamos a mostrarte un poco, ¿vale?

Papi exhaló y se alejó un paso, admirando a su sumisa con el collar recién colocado, intentando recomponerse emocionalmente, con las cámaras aún grabando. Otras mujeres podrán haber experimentado el adiestramiento de Mr. Mogul, pero nosotros experimentamos un viaje entre amantes, entre Papi y su Niña. La primera pieza de cuero es sagrada. La ceremonia del collar supone un compromiso y dedicación, es un vínculo tan fuerte como el matrimonio, y esa era la ceremonia que acabábamos de compartir. Yo no sólo era una chica más, yo pertenecía a Papi. Durante una semana, había permitido que las cámaras documentaran ese proceso; la vida que ahora se habría ante nosotros era únicamente nuestra.

-Te has ganado el cuero.Esta es una tradición que se ha heredado y transmitido en nuestra comunidad, e intentamos mantenerla viva. Yo me gané el cuero, y ahora te hago entrega del tuyo. ¿Cómo te sientes?

Papi se acercó a mi cuerpo arrodillado  a mi cara sonriente. meció mi cabeza y le miré, llena de deseo y necesidad, acariciando con el cuerpo húmedo sus pantalones negros.

-Me siento feliz- dije, restregando la cara contra sus piernas. Quería que nuestros cuerpos se unieran. Estaba lista para nuestra luna de miel.

-¿Sí? Pareces feliz.

Papi se río, yo enjugué mis lágrimas y le miré expectante, deseando que por fin se marchar el equipo técnico de rodaje. Juntos habíamos construido la estructura de nuestros roles dominante y sumiso, y ahora estaba preparada para que comenzara nuestra nueva vida. La mirada de Papi cruzó con la mía y nos besamos.

Me besó la cabeza, me ayudó a levantarme y caminamos fuera del plano. Tras la luz estaba el equipo al completo. Acercó mi cuerpo al suyo y me perdí en él.

-Eres un buena chica- río, y dijo- Maddie, esto es solo el principio.

-Esto es solo el principio- repetí

 

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