Pensar sobre el sexo, vigilar y disfrutar, el Panóptico

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Pensar sobre el sexo es el mayor y quizás el único auténtico placer de la humanidad por lo que debería convertirse en un tema de máximo interés para todos los mortales, escribía Jeremy Bentham en 1785, pensador y político reformista inglés, conocido como el inventor de la doctrina del utilitarismo y teórico del positivismo legal. Pero Bentham no publicó en vida la mayoría de sus argumentados textos a favor de la libertad sexual, en los que aboga por la enmancipación de la mujer y la despenalización de la homosexualidad, temiendo que sus contemporáneos no le comprendieran. Tras su muerte sus editores también escondieron esos materiales. Bentham, que propuso el sufragio universal, la separación de la iglesia y el estado, la transformación de las instituciones, desde el hospital hasta la prisión, la abolición de la esclavitud, que teorizó sobre la burocracia y se ocupó también de los derechos de los animales, fue un reformista social muy influyente en su época. Sin embargo, hasta las últimas decádas del siglo XX los investigadores no han evidenciado su crítica radical de la sociedad desde el punto de vista de la sexualidad.


Frente a la represión y la disciplina de la tradición cristiana, como muchos otros filósofos de su época, Bentham defendió las bondades del consumo económico y del consumo libidinal:el disfrute de los apetitos mundanos y la libertad de las pasiones naturales. Pero fue mucho más lejos que los demás. A Bentham le horrorizaba que la Inglaterra de su tiempo fuese moneda corriente destruir la vida de los homosexuales sometiéndolos a escarnio, a destierro, o , no en pocos casos, a la muerte. Escribió el primer ensayo en inglés que reivindicaba el derecho a la homosexualidad. Subrayaba que era indiscutible que la sodomía era placentera para sus adeptos, que no había mal alguno en la relación consentida entre dos personas de un mismo sexo, y que el hecho de que la mayoría de la comunidad lo consideraba aberrante no justificaba su persecución, si no tan solo una cuestión de gustos. Para destruir a un hombre tiene que haber mejores razones que el hecho de que te disgusten sus costumbres. Las dos fuerzas que motivan y rigen a la humanidad, sostenía, son el placer y el dolor. En consecuencia postulaba una ética práctica hedonista centrada en la maximización del placer. Y entre los placeres, el sexual era para él el más probable, intenso y natural.

Ferré, de Caters, Arquitectura y sexualidad, Vigilar y castigar, vigilar y disfrutar ¿Quién era Jeremy Bentham? 2017
Bentham Jeremy, Offences Against One´s Self, 1785

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