Catecismo Libertino

Siguiendo con Thèoroigne de Mèricourt y su texto Catecismo Libertino iré poniendo fragmentos de este interesante documento sobre el arte de las cortesanas.

Así comienza:

Oración a Santa Magdalena previa a la lectura del Catecismo

Gran santa, patrona de las putas fortalece mi espíritu y otórgame el poder del entendimiento para comprender y retener todo el refinamiento de los preceptos contenidos en este catecismo. Haz que siguiendo tu ejemplo, consiga en breve con la práctica, una gracia tan célebre en París como la que tú poseías en toda Judea y prometo, como divina patrona y protectora, ofrecer en tu honor y gloria mis primeras embestidas. Así sea

Catecismo Libertino

¿Qué es una puta?

Es una muchacha que, habiéndose despojado de todo pudor, no se ruboriza al entregarse a los placeres sensuales y carnales de los hombres

¿Qué cualidades debe de poseer una puta?

Tres cualidades esenciales

¿Cuáles son esas cualidades?

El descaro, la complacencia y la metamorfosis

¿Qué entendemos por descaro?

Entendemos que una muchacha que se consagra a este oficio libinidoso no debe avergonzarse de nada. Todas las partes de su cuerpo deben de ser para los hombres tal y como lo son para ella misma. Es decir que debe mostrar, sus pechos, su pubis y su culo al desconocido a quien entretiene con la misma indiferencia con que enseñaría una mujer honesta la palma de la mano, es decir , sin el menor rubor.

¿Qué es la complacencia en una puta?

Es un cebo con el cual ella sabe conservar de forma astuta al hombre pasajero, haciendo uso de su dulzura natural y prestándose libremente a los deseos del hombre. Por este medio ella lo retiene como si de una red se tratara y lo obliga, contra su voluntad, a regresar de nuevo al objeto que ha asistido tan bien su pasión momentánea.

¿Qué entendemos por metamorfosis?

Entendemos que una verdadera puta, oculta tras los recursos de su arte, debe ser como Proteo, saber adoptar cualquier forma, variar las posturas de placer en función del tiempo, las circunstancias y la naturaleza de los temperamentos. Una puta insigne y aguerrida debe efectuar un estudio particular de las diferentes variaciones que suelen procurar placer a los hombres, pues hay diferencia en divertir a un hombre frío, a un rubio o a un hombre hirsuto y moreno; entre excitar a un jovenzuelo o a un viejo sensual. La naturaleza, más imperiosa en unos y más moderada en otros, exige en consecuencia titilaciones diferentes, situaciones más voluptuosas, tocamientos más estimulantes y más libertinos. Una puta que con solo mostrar el culo a un joven Ganimedes conseguirá hacerle eyectar hasta la sangre, apenas provocará una sensación ordinaria ante los ojos de otro distinto, mientras que un contoneo de muslos efectuado de modo voluptuoso podría lanzar al hombre temperamental a un torrente de delicias capaz de causar la muerte al Narciso fornicador y al libidinoso decrépito.

Continuará…

 

 

 

 

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